De las 1.500 mujeres encuestadas por Fundación Visiona, el 9,13% declaró haber experimentado algún tipo de acoso. Sin haberles preguntado por ello, relataron experiencias que son más habituales de lo que pensamos en la vida de las mujeres. Desgraciadamente, en algunas ocasiones, el acoso callejero puede derivar en situaciones mucho más graves. El equipo de Fundación Visiona ha hablado con miembros de la Policía Local de Pamplona para conocer el protocolo que se sigue en estos casos.

SOFÍA LÁZARO E ISABELLA ORDÓÑEZ

Para distinguir entre los diferentes tipos de delito contra la libertad sexual de una mujer, el cuerpo policial nos remite al Código Penal español. Según este texto, todo aquel que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual (Art.178). Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación (Art.179). Todo aquel que, sin violencia o intimidación, y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado como responsable de abuso sexual (art.181).

La Policía Local recalca que, para personarse en el espacio, se debe estar cometiendo un delito como los anteriormente mencionados o, si no constituye un delito en ese momento, debe hacer falta una mediación para evitar que la situación se agrave. 

El cuerpo policial resalta que, si bien hay un protocolo estándar para auxiliar a las mujeres ante estos casos, los escenarios pueden ser diversos y requerir diferentes acciones. En líneas generales, distinguen dos tipos de situaciones:

1 En caso de seguimiento en la vía pública, siempre acuden al llamado porque es necesario saber qué está pasando y en qué puede desembocar. Se identifica a la víctima, se escucha su relato y se localiza al acusado para detectar su intención. Indagan con el objetivo de determinar si se trata de algo fortuito o si hay malas intenciones.

2 En caso de que se reporte algún tipo de delito contra la libertad sexual de una persona:

Protocolo de la Policía Municipal ante delitos contra la libertad sexual. Elaboración propia.

Tras recibir la llamada de la víctima o de algún testigo, la policía acude al lugar. Si la víctima es mujer, preferentemente acude una agente femenina para darle mayor seguridad y empatizar. Esta agente la acompaña en todo el proceso, para que no deba repetir el relato múltiples veces. Sin embargo, según el cuerpo policial, todos los agentes reciben formación con psicólogos para atender estos casos. Si la víctima continúa en el lugar del delito, se acordona esa zona. Si detectan al agresor, basta con el relato de la víctima para proceder a detenerlo. Si la afectada finalmente no denuncia, después de las diligencias policiales, se le deja en libertad.

Si la víctima se ha alejado del lugar del delito, hay una primera conversación entre los agentes y la afectada antes de trasladarla al lugar del suceso. Si la víctima se encuentra en el lugar en el que han ocurrido los hechos, directamente se recaba información con ella pidiéndole su relato y respetando el estado emocional y psicológico en el que se encuentre. Acordonan la zona para salvaguardar su identidad y preservar las pruebas.

Se retira a la víctima de la escena y se le lleva a una zona más tranquila en la que puedan seguir preguntándole detalles. La policía identifica entre agresión (hay violencia y no hay consentimiento) o abuso (no hay violencia y no hay consentimiento). Se respeta a la víctima y su voluntad de denunciar o no.

En ambos casos, se conduce a la víctima al hospital para hacerle un reconocimiento ginecológico. Esto lo hace un médico forense y envía la información al juez, en caso de denuncia. Si la víctima no quiere denunciar, se guarda la información por si decide hacerlo más adelante.

Tras el reconocimiento, se conduce a la víctima al local de la policía local. Se le pide que cuente libremente su historia y luego se solicita un relato más enfocado al delito con preguntas policiales. En este proceso, se le ofrece un abogado y asistencia psicológica. Posteriormente, se le informa de la existencia de la oficina que da seguimiento a las víctimas de delitos contra la libertad sexual, encargada de brindar asesoría y apoyo a las víctimas. Las mujeres que no denuncian, suelen rechazar estos servicios.

Desde Policía Local, nos han dado algunas recomendaciones para no perturbar el proceso de investigación:

Recomendaciones para la víctima de agresión y/o abuso sexual. Elaboración propia.