Las mujeres que viven en Pamplona suelen verla como una ciudad mal iluminada: el 32,5% de los factores viales que incrementan su miedo tienen que ver con el alumbrado público. Justo en los últimos dos años, el Ayuntamiento de Pamplona ha reducido en 500.000 euros el dinero destinado al consumo del alumbrado público. Por ello, nos hemos adentrado en los Presupuestos del Ayuntamiento de Pamplona, para detectar cuál es el fondo de la cuestión.

JORDI FERNÁNDEZ, AINHOA LEOZ Y XABIER PITA

Una de las farolas que alumbra la Plaza de la Cruz de Pamplona. Fundación Visiona.
Pamplona, ¿ciudad oscura?

Durante las más de 1500 entrevistas que realizamos en la fase inicial del proyecto, fueron muchas las participantes que se quejaban de la baja intensidad de la luz en farolas y espacios públicos. Por este motivo, decidimos investigar sobre la cifra que el Ayuntamiento de Pamplona destina al alumbrado público. Durante el año pasado, la cantidad inicialmente presupuestada fue de 2.582.023 euros, según el presupuesto de 2020, y se terminó ejecutando un total de 1.555.060 euros. Desde la Fundación, nos pareció una reflexión interesante en la que hacía falta profundizar. ¿Por qué? Porque, para la mayoría de mujeres, la luz y la seguridad van de la mano.

Pamplona presupuesta 2.400.000 euros de media anual en materia de Alumbrado Público

Son muchos los distintos factores que pueden crear una sensación de vulnerabilidad en las calles. La falta de compañía, la presencia de gente que no genera confianza, la presencia de árboles o espacios cerrados son algunas de ellas. Pero el factor que más a menudo se repite, en un 32,5%, es la mala iluminación. Cuando las mujeres hablan de mala iluminación en las calles pueden hacer referencia tanto al número de farolas como a la intensidad de las mismas. Las mujeres y la Fundación vemos este tema como prioritario. ¿Lo ven así las instituciones? Para saberlo, hemos analizado los presupuestos municipales en alumbrado público.

Lo prioritario: ahorrar en alumbrado público

La sensación de inseguridad de las mujeres no ha sido, hasta ahora, un factor tenido en cuenta en decisiones urbanísticas. Los presupuestos municipales suelen dar dos motivos que justifican una reducción del presupuesto destinado al alumbrado público: el ahorro energético y la reducción de la contaminación lumínica. Para conseguir un mayor ahorro energético y una reducción de 115 toneladas de CO2 a la atmósfera, la ciudad de Pamplona inició en septiembre un cambio hacia las lámparas de tecnología LED. Pero, ¿y qué ha ocurrido en los últimos 10 años?

Consumo en Alumbrado Público. Datos del Estado de Ejecución del Presupuesto de Gastos.

El gasto medio que el Ayuntamiento de Pamplona ha destinado efectivamente al consumo del alumbrado público en los últimos 9 años es de 1.931.824,42 euros. Esta cifra choca con los 2.400.000 euros de media previsiblemente presupuestados durante el mismo periodo de tiempo. Es decir, una media del 20% del dinero público presupuestado se acaba gastando en otras actividades distintas al suministro eléctrico del alumbrado de la ciudad.

La mayor diferencia entre lo presupuestado y lo ejecutado ⏤las previsiones, frente al dinero finalmente gastado⏤ se da en el año 2012, con una disparidad de 1.343.462 euros. Es decir, se predijo usar 2.640.000 euros y finalmente solo fueron empleados 1.296.538 euros. Le sigue el año 2020, con una diferencia de 1.026.963 euros. En este caso ha intervenido, por ejemplo, el descenso del precio de la luz iniciado en marzo del año pasado por el confinamiento.

Al ser preguntado por este asunto, desde el Ayuntamiento de Pamplona afirman que el presupuesto que se destina inicialmente al alumbrado debe tratar de asegurar el abono de la energía que se consume. Argumentan que el presupuesto es una mera previsión. Desconocen, por otro lado, el sentido y magnitud de la variación. “Lo correcto es presupuestar ligeramente por encima de lo previsible”.

En los últimos 10 años, se mantiene una diferencia siempre superior a los 400.000 euros entre lo que se promete y lo que finalmente se gasta en suministro eléctrico

Lo que está claro es que en la última década se mantiene una diferencia, superior a los 400.000 euros, entre la distribución inicial de los presupuestos y lo que se termina gastando en suministro eléctrico. Es justo en los momentos de crisis económica ⏤2012 y 2020⏤ cuando la diferencia aumenta exponencialmente.

Sobre el descenso que se inicia en 2018, el Consistorio expone lo siguiente: “como se ha dicho, el precio de la energía varía constantemente y podría decirse que hemos sido afortunados en conjunto”. Sobre la bajada del pasado año, recalcan que se produjo una caída “espectacular” del precio del barril de petróleo en los meses de marzo a junio.

Así, de alguna manera, se confirma la sospecha de esas participantes en la encuesta: el Ayuntamiento de Pamplona quiere efectivamente ahorrar en alumbrado público. En concreto, justo en los últimos dos años, el Ayuntamiento de Pamplona ha reducido 500.000 euros de su gasto en consumo del alumbrado público. Que eso implique una bajada de la intensidad de la luz y un aumento consecuente del miedo de las mujeres es otra cuestión. Solo podemos decir con certeza que las mujeres han notado este cambio.

Pamplona, frente a las demás ciudades de España

Para poder entender mejor qué significan los datos presupuestarios, hemos querido comparar Pamplona con otras ciudades que comparten con ella una superficie similar. Teniendo en cuenta los 25,14 km2 de los que dispone Pamplona y el nivel de transparencia de los municipios que se le asemejan, la hemos comparado con los presupuestos de Santander, Salamanca y Badalona.

Comparativa de Gasto presupuestado en Alumbrado Público.

Durante el último año, Santander, con una superficie de 36,08 km2, ha sido la ciudad que más gasto ha presupuestado en alumbrado público de las cuatro ciudades seleccionadas. Le sigue, con una diferencia de más de 730.000 euros, la ciudad de Pamplona. Con un total de 5.261.571, Santander pasa de presupuestar la menor cantidad a la mayor en tan solo un año, frente a los 4.627.428 de Pamplona en el año 2020, los 4.455.415 de Badalona y los 4.121.129 de Salamanca.

El Ayuntamiento de Pamplona prevé gastar una media de 176.000 euros por cada kilómetro cuadrado de la ciudad

Mientras ciudades como Pamplona mantienen un gasto más o menos lineal desde 2014, Santander ha experimentado un comportamiento poco uniforme, con una subida desde los tres millones que destinó en 2017 hasta lo presupuestado en el año de la pandemia. Badalona, que tiene una superficie de 20,95 km2, lleva dos años estable ⏤por haber prorrogado el presupuesto de 2019⏤, mientras que Salamanca, con 38,6 km2, ha decidido reducir el presupuesto en iluminación de los 4.374.000 a los 4.121.000 euros.

También nos ha parecido interesante saber cuál sería el posicionamiento de las ciudades si atendiésemos al gasto presupuestario por km2. Esta comparativa nos permite saber cuánto dinero prevén los ayuntamientos que gastarán en alumbrar por cada kilómetro cuadrado de su terreno urbano. El resultado cambia radicalmente para dos de ellas: Badalona y Santander.

Comparativa de Gasto presupuestado/km2.

En este caso, Badalona se posiciona desde 2017 como el municipio que más gasta en alumbrado público por superficie, con un total de 219.669 euros por cada kilómetro cuadrado en el 2020. En ese año, Pamplona presupuesta algo más de 180.000 euros por superficie. Salamanca sigue ocupando el último puesto en 2020, porque Santander lleva en ascenso desde el año 2017, que pasó de 85.300 a los 145.831 del año anterior. Concretando en Pamplona, la cifra no ha variado en exceso durante el histórico que recoge el infográfico. Se mantiene en torno a los 176.301,66 euros de media de lo presupuestado en cuanto a superficie de la ciudad.

El miedo: factor a tener en cuenta

Puede parecer extraño que Pamplona esté tan bien situada en comparación con otras ciudades y que, sin embargo, la percepción de las mujeres sea contraria. Aun así, hay que destacar como dato relevante que, desde 2018, ha habido una bajada de 500.000 euros en cuanto al dinero público que se gasta en suministro eléctrico del alumbrado de la vía. La relación entre la luz y la sensación de inseguridad puede ser una comparativa relativa a las experiencias pasadas. Sea o no una cuestión de ahorro energético, desde la encuesta sabemos que las mujeres se han dado cuenta de esa reducción del gasto.

El 20% del dinero presupuestado para el consumo del alumbrado público termina gastándose en otras actividades

El miedo que han sufrido las mujeres en la vía pública no se solucionará en todos los casos con un aumento presupuestario ni tampoco con un aumento de la intensidad de la luz. Aun así, queda claro que el miedo de las mujeres es un factor a tener en cuenta para futuros planes urbanísticos, para los próximos presupuestos municipales y, en general, para la gestión pública.

Que otras ciudades acaben gastando más o menos, o sean más o menos fieles a sus presupuestos, nos sirve para saber cómo estamos haciendo las cosas. Pero tampoco hay que pensar que por invertir más que en otras ciudades de España el problema está ya solucionado. Tal vez, hasta ahora, no se haya tenido suficientemente en cuenta la relación entre el presupuesto lumínico y la inseguridad de las mujeres por las calles. Pero, gracias a la voz de las mujeres participantes en la encuesta, hemos podido arrojar un poco de luz sobre la cuestión.