Fundación Visiona habla con Esther Fernández Arjonilla, Titular del Juzgado de lo Penal de Violencia contra la Mujer. La jueza nos explica cuál es el procedimiento jurídico de los casos contra la libertad sexual, cómo debería ser su tratamiento en los medios de comunicación y cómo percibe ella, como mujer y profesional, el aumento de denuncias por delitos contra la libertad sexual.

DANIELA ARNAL Y SOFÍA LÁZARO

Esther Fernández, durante la entrevista con Fundación Visiona.

Usted como mujer y jueza, ¿cree que el miedo a un posible acoso o agresión en la calle es un factor presente en las mujeres?

Sí. Para las mujeres que sufren algún tipo de delito contra la libertad sexual no es agradable venir a un juzgado, lugar donde no conoces a nadie, a contar algo sobre tu intimidad. Entra también el factor de la continuidad. Cuando una mujer acude a denunciar es porque, posiblemente, lleva aguantado ese acoso durante mucho tiempo.

¿Siente que la violencia de género ha aumentado estos últimos años?¿Lo ha visto reflejado en el número de denuncias por parte de mujeres?

Sí, porque además de las denuncias, se han producido numerosas reformas para amparar a las mujeres y aclimatar la justicia a las nuevas formas de delitos contra la libertad sexual, como puede ser el acoso. Ahora la mujer no espera tanto, hay más información y menos miedo a la hora de interponer una denuncia. 

“Ahora la mujer no espera tanto, hay más información y menos miedo”.

Esther Fernández Arjonilla, Titular del Juzgado de lo Penal de Violencia contra la Mujer.

¿Cree que el interés y cobertura por parte de los medios y  la aparición de proyectos como el de Fundación Visiona ha hecho que la mujer se atreva a denunciar más?

Muchas veces hay desconocimiento sobre cómo es el procedimiento, y el hecho de que los medios de comunicación den voz a esta problemática ayuda a que la víctima sepa qué es lo que se va a encontrar una vez que interpone la denuncia.

¿Qué tipo de tratamiento cree que sería el adecuado por parte de los medios hacia este tipo de temas?

Desde el caso de La Manada, muchos medios han transmitido la cuestión de “te creo o no te creo”. Creo que es un error transmitir esta idea, es importante que quede claro en la sociedad que todos los delitos conllevan un proceso judicial y que, cuando se condena a una persona, se condena conforme a la ley que crean los políticos, no conforme a lo que los jueces creemos o no. Transmitir esa idea a una víctima es crearle inseguridades y temor a que no se le crea.

Este tratamiento también influye directamente en la conducta de la sociedad, sobre todo de los más jóvenes. Cada día vienen al juzgado personas más jóvenes y esto, además de parecerme triste, me hace preguntarme: “¿Qué estamos haciendo mal?”. 

Los juicios

Y durante el juicio, ¿cuál es el tratamiento que se le da a la víctima?

Los juicios son “públicos contradictorios”: es necesario que la víctima comparezca personalmente, pero siempre tiene derecho a evitar el confrontamieto visual con el denunciado. Se pone un biombo entre la víctima y el denunciado para que se evite esta confrontación. Además, desde que una víctima de violencia de género acude a una sede policial, tiene a sus disposición asesoramiento jurídico y psicológico.

“Desde el caso de La Manada, muchos medios han transmitido la cuestión de ‘te creo o no te creo’. Es un error transmitir esta idea”.

Esther Fernández Arjonilla, Titular del Juzgado de lo Penal de Violencia contra la Mujer.

¿Los jueces y juezas están especialmente formados para tratar delitos de esta índole?

La mayoría de los países europeos se rigen por el Convenio de Estambul, que fija como delitos de violencia de género todos aquellos en los que la víctima sea una mujer.  Un juez del juzgado de violencia de género recibe una formación específica sobre este tema y este convenio. Además, existen cursos que nos ayudan a especializarnos más. Pero es una obligación para un juez de violencia de género formarse en ello.

¿Cómo cree usted que se podría animar a todas aquellas personas que están sufriendo violencia de género a denunciar?

Lo primero a lo que les animaría es a acudir a los equipos existenciales, porque muchas veces lo que no están es preparadas psicológicamente ni tienen fuerza para afrontar un procedimiento tan duro como este. Una vez que reciban esa orientación, que acudan al juzgado, pero lo primero y más importante es que reciban la ayuda de esos equipos especializados. Lo primero es que la persona esté bien y tenga los medios necesarios a su alcance para poder salir de esa situación. Una vez que esa situación está cubierta, acudir al juzgado y desde luego, si en algún momento sintiese miedo, acudir a la policía para que se adopte un mecanismo de protección. 

En términos legales, ¿dónde están los límites del acoso verbal en la calle?

En 2015, se produce una reforma del código penal, introduciendo el artículo 172 ter. que recoge delitos de acoso. Recoge diferentes tipos de conducta y se castiga la búsqueda de contacto con la víctima, en este caso, hablando sobre delitos de violencia de género, delitos contra la mujer. Ese contacto tiene que ser continuado y reiterado; y puede ser vía verbal , via telemática, etc. Además de este contacto reiterado en el tiempo y en el espacio, se requiere que dicho acto afecte a la conducta diaria de la víctima, es decir, que ante esa conducta acosadora la víctima modifique su vida diaria. 

En el caso que, desde el punto de vista jurídico, sólo nos encontráramos con uno de los delitos, no sería un delito de acoso. Según el caso podría ser un delito de coacciones, pero no de acoso. En el caso penal, el límite está en cómo esta conducta acosadora afecta directamente a la víctima. En cualquier caso y al margen de la tipificación del delito, si una mujer siente temor o miedo por la calle, lo primero y más importante es que llame a la policía. Con independencia de que el trámite luego sea otro.